El Martes Santo dimos inicio a nuestros actos procesionales con el Vía Crucis penitencial por las calles de nuestro barrio.
Un recorrido que define la esencia de nuestra Hermandad: intimidad, recogimiento y fe.
Las calles estrechas se llenaron de silencio, de miradas profundas y de pasos firmes. El Eccehomet, protagonista de la noche, avanzó entre nosotros acompañado por la música solemne de los ministrils, creando un ambiente único que invitaba a la reflexión. La paz que desarme al mundo fue el hilo conductor del vía Crucis.

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